Por qué es importante educar en el ahorro

Por qué es importante educar en el ahorro

Juan Peña Ruiz. Senior Equity Analyst

El otro día, hablaba con unos amigos sobre cómo están las cosas con nuestra generación (soy del 87), que si no podemos comprarnos una casa, el gasto de tener hijos…

Considero que mi generación, en general, está viviendo una fase de golpe de realidad acelerada. Creo que hemos sido una generación que lo ha tenido “todo”, que ha tenido una calidad de vida muy buena gracias al Estado del Bienestar que hemos disfrutado en España desde mediados de los 90, hasta mediados de los 2000, con la gran crisis. Y nos hemos creído que eso era “lo normal”, lo mínimo. Que a partir de ahí sólo se podía ir a mejor. Y no es así.

No se nos ha educado en el ahorro, sino en el consumo masivo: en la ropa de marca, salir a cenar, ir al cine, ir de viaje a lugares remotos… Todo eso lo hemos vivido como algo “normal”. Y nos hemos pensado que cuando nosotros tuviéramos que valernos por nosotros mismos, todo sería igual, o mejor.

Y hemos tenido la mala suerte de que nuestro salto al mercado laboral se ha dado justo en una de las peores crisis de este país en los últimos años, con un modelo productivo agotado y con sectores tradicionalmente generadores de trabajo (banca, industriales, telecomunicaciones) viviendo una crisis de modelo de negocio que han hecho que se vivan reducciones de plantilla dramáticas.

Y tenemos una generación perdida, que no acaba de entrar en el mercado laboral, marcada por la precariedad, los malos salarios y la falta de perspectivas. Y a su vez “educada” en un ambiente de “tenerlo todo”, a lo que no se está dispuesto a renunciar.

La combinación es un “cóctel explosivo” de bajos ingresos y altas necesidades de gasto, lo que nos lleva a, en la mayoría de los casos, no poder ahorrar y estar frustrados con nuestra realidad.

Por eso creo básico que los padres de esta generación eduquemos a nuestros hijos en el sentido del ahorro, en el que si ganas 10 hay que vivir con 6 y si ganas 5 hay que vivir con 4, que es mejor mantener siempre una estabilidad de vida cómoda que vivir como una montaña rusa, porque no hay nada peor en la vida que perder lo que se tiene, es mejor vivir sin tenerlo e ir alcanzando las cosas poco a poco.

Asimismo, considero que desde la Administración se debería hacer más esfuerzo en enseñar en los colegios educación financiera, evitar esa etiqueta negativa que tienen los productos financieros e intentar que desde que los niños tienen consciencia del dinero, aprendan a valorarlo, cuidarlo y ahorrarlo. Para ello, los profesionales que nos dedicamos a esto deberíamos implicarnos más en darnos a conocer más en nuestra sociedad e reivindicar que somos una parte clave del porvenir y de la salud financiera de nuestro país.

Por ello, invito a todos a que hagamos la reflexión sobre lo que tenemos, lo que consumimos y lo que necesitamos, porque en un contexto en el cual el sistema público de pensiones tiene un oscuro porvenir, en el que la esperanza de vida cada vez es más alta y cada vez se tienen menos hijos, o empezamos desde hoy a planificar nuestro futuro o si vivimos por encima de nuestras posibilidades no habrá nadie que nos “rescate”.

P.D: Sirva este modesto texto de aprendiz de escritor como sentido homenaje al maestro David Gistau, que falleció recientemente y que deja una profunda huella en muchos de nosotros.

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